El México contemporáneo obliga a distinguir la condición que guardan representación y la participación hoy en día con la que se observaban ambas en el pasado. La participación y la representación, por otra parte, no podrían considerarse dos procesos que coexisten de manera funcionalmente exitosa en todo tiempo, todo lugar y toda circunstancia. No es extraño en el seno de la ciencia política contemporánea considerar que ambas formas de actividad política, en determinadas condiciones, pueden enfrentar tensiones entre sí. Si bien ambas modalidades remiten a los mecanismos institucionales dispuestos para agregación, tratamiento y sistematización de los intereses ciudadanos y/o problemas públicos en la toma y construcción de las decisiones políticas, es un hecho que en la Real Politik, particularmente en la mexicana, es posible observar tensiones ocasionales.
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